El trabajo en la institución educativa con adolescentes nos confronta a diario con cuestiones tales como lograr motivarlos para que permanezcan en clase y se interesen en el aprendizaje, las situaciones socioeconómicas que inevitablemente ingresan a clase, la crisis vital por la que atraviesan. Por otro lado, la situación de los educadores se ve atravesada por la múltiple inserción laboral, el desgaste y la desmotivación traducidos en diversas formas de enfermar con el consabido ausentismo que esto conlleva.