Resumen

Profundizar en el teatro del oprimido, en el modo foro de Augusto Boal, nos permitió abordar la tarea disciplinaria de nuestras asignaturas en la diversidad del aula. Diversidad profundizada con la ausencia o disminución de la audición. El desafío fue, entre otros, salvar el obstáculo de la oralidad. La comunicación, a través de la gestualidad facial y corporal. La experiencia realizada permitió abordar diversos saberes, convirtiendo a los jóvenes en hacedores críticos del conocimiento, protagonistas proactivos del acto educativo. Actores conscientes de lo inédito y conscientes también del proceso habilitante de otras transformaciones individuales y colectivas. El educador, desdibujando su rol para transformarse en un sujeto más de ese colectivo que se mueve desde la horizontalidad.