Introducción
El pensar exige, en un mismo movimiento, el desplazamiento del sistema de creencias establecido y la emergencia de nuevos modos de percibir, sentir y actuar (…) La tarea del pensar se vuelve prioritaria, el silencio que trae consigo acalla las discusiones dogmatizantes, los rechazos o adhesiones vehementes que encolerizan los ánimos e inhiben la creación. En su ejercicio vislumbramos el despliegue de tramas relacionales, afectivas, de resonancias, que contribuyen a la escucha de lo que pasa y ocurre, a la aparición de nuevos modos de ser hombres y mujeres, árboles y ríos.
Annabel Lee Teles: Política afectiva