Resumen

El presente artículo realiza un ejercicio interdisciplinario para observar algunas relaciones que se pueden desplegar entre dos campos: la educación y las artes. A partir del pensamiento de Jacques Rancière se genera un movimiento pendular que permite el entrecruzamiento de las figuras del docente y el artista, así como las del estudiante y el espectador.
De este entramado surgen distintos posicionamientos frente al acontecimiento –educativo o artístico– que se interpretan desde la formulación lacaniana del discurso. Finalmente se propone la categoría de disrupción cognitiva como noción epistemológica, ejercicio político y práctica emancipatoria que ambos (artes y educación) pueden poner en marcha para la producción de subjetividades y colectividades críticas.